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<rss xmlns:dc="http://purl.org/dc/elements/1.1/" xmlns:content="http://purl.org/rss/1.0/modules/content/" xmlns:atom="http://www.w3.org/2005/Atom" version="2.0"><channel><atom:link href="https://lahistoriaparanoica.blogia.com/feed.xml" rel="self" type="application/rss+xml"/><title>La Historia Paranoica</title><description/><link>https://lahistoriaparanoica.blogia.com</link><language>es</language><lastBuildDate>Sun, 10 Dec 2023 12:02:20 +0000</lastBuildDate><generator>Blogia</generator><item><title>CAP&#xCD;TULO 27: LA &#xDA;LTIMA GRAN BATALLA</title><link>https://lahistoriaparanoica.blogia.com/2006/031222-capitulo-27-la-ultima-gran-batalla.php</link><guid isPermaLink="true">https://lahistoriaparanoica.blogia.com/2006/031222-capitulo-27-la-ultima-gran-batalla.php</guid><description><![CDATA[<span>CAP&Iacute;TULO XXVII.<br /></span><span><p>&nbsp;</p></span><span>Los dos rivales se miraban fijamente, frente a frente. Su mirada denotaba un odio irreconciliable. Eric sosten&iacute;a fuertemente la Ensangrentada con ambas manos. Tarantizno sujetaba el tridente de Satan&aacute;s con su mano derecha y lo dirig&iacute;a hacia Eric, con mirada amenazadora. As&iacute; pasaron unos minutos, durante los cuales la tensi&oacute;n se pod&iacute;a respirar en el ambiente. <br /></span><span>Por fin, Eric inici&oacute; su ataque. Lanz&oacute; varios mandobles contra Tarantizno, que los detuvo sin mayores complicaciones con su tridente.<br /></span><span>- Te voy a matar- amenaz&oacute; Eric.<br /></span><span>- Qu&eacute; pahnq eres- respondi&oacute;, inmutable, Tarantizno.<br /></span><span>- &iquest;Y qu&eacute; esperabas?- dijo Eric mientras atacaba de nuevo.<br /></span><span>Tarantizno esquiv&oacute; los golpes y le dijo:<br /></span><span>- No veo raz&oacute;n para que est&eacute;s tan enfadado.<br /></span><span>Eric lanz&oacute; una risa ir&oacute;nica y maliciosa. Con voz crispada por el odio se dirigi&oacute; a Tarantizno con las siguientes expresiones:<br /></span><span>- &iexcl;&iquest;Qu&eacute; no?!&iexcl;Mataste a Apolo! - los golpes de ambas armas resonaban por toda la sala - &iexcl;Por tu culpa murieron muchos amigos! - Eric evoc&oacute; en su mente las im&aacute;genes de Orome, Alg&oacute;medes, Ulmo, Rosanis y tantos otros.-&iexcl;Sometiste a mi pueblo a torturas y esclavitud!- la pelea resultaba estremecedora. Ninguno de ellos bajaba la guardia, un peque&ntilde;o error pod&iacute;a costarles la vida.- &iexcl;Secuestraste a todas las v&iacute;rgenes de mi pueblo y... &iexcl;Auch! - Tarantizno hab&iacute;a alcanzado con su tridente la pierna de Eric, haci&eacute;ndole una herida no demasiado profunda, de donde brotaba un hilillo de sangre. Eric se ech&oacute; la mano a la herida y, jadeando,mir&oacute; a Tarantizno, que re&iacute;a despiadadamente.<br /></span><span>- &iexcl;Y te tirabas a mi novia, cabr&oacute;n! - a&ntilde;adi&oacute; Eric, fuera de s&iacute;.<br /></span><span>Tarantizno segu&iacute;a riendo, lo que Eric aprovech&oacute; para golpearle con el mango de su espada en la boca, rompiendole varios dientes. Tarantizno, despu&eacute;s de escupir sangre, enc&iacute;as y polvo de dientes dijo:<br /></span><span>- S&iacute;, en efecto, yo me tiraba a Zintia. Pero yo no la obligu&eacute; a nada. Ella no sent&iacute;a nada por ti. Nunca sinti&oacute; nada por ti. Nunca se hubiera liado contigo de no hab&eacute;rselo mandado yo.<br /></span><span>- &iexcl;Mientes!&iexcl;Ella fue mi gran amor, yo siempre la quise, ella fue la primera!<br /></span><span>- &iquest;Ah, s&iacute;?- respondi&oacute; Tarantizno, misteriosamente- &iquest;Y que pas&oacute; en invierno de hace seis a&ntilde;os?&iquest;Esa mujer que una noche lleg&oacute; a tu casa en busca de refugio?<br /></span><span>- &iquest;C&oacute;mo sabes t&uacute; eso?<br /></span><span>- Me lo cont&oacute; ella misma, por que ella era mi madre.<br /></span><span>- Entonces, yo...<br /></span><span>- S&iacute;, t&uacute; eres mi padre.<br /></span><span>Eric no se lo pod&iacute;a creer. Nuevamente el destino le jugaba una mala pasada. Cay&oacute; rodillas al suelo, y mirando al firmamento estrellado grit&oacute; desesperadamente:<br /></span><span>- &iexcl;&iexcl;&iexcl;Noooo!!!&iexcl;No puede ser!&iexcl;Nooo!<br /></span><span>Ya una vez recuperado del shock, entr&oacute; en raz&oacute;n, y se dio cuenta de que era imposible que Tarantizno fuera su hijo.<br /></span><span>- Es un farol - le dijo - eres mucho mayor que yo. No puedes ser mi hijo.<br /></span><span>- Te explicar&eacute; la historia. Mi madre era una mujer muy inteligente y ambiciosa. Quer&iacute;a que su dinast&iacute;a llegara a dominar el mundo, y para ello cre&oacute; un extra&ntilde;o ser perfecto, yo. El Dr Steiner, mediante su m&aacute;quina de regresi&oacute;n y avance en el tiempo me transport&oacute; desde el futuro con mis planes para dominar el mundo mientras conviv&iacute;a con mi yo del presente.<br /></span><span>- Entonces, &iquest;d&oacute;nde est&aacute; tu otro yo?<br /></span><span>- Est&aacute; en un extra&ntilde;o estado de cris&aacute;lida aliment&aacute;ndose de la energ&iacute;a neutra de los seres de otros entes interdimensionales, a los que despu&eacute;s de digerir sus partes vitales parasita hasta que caen descompuestos. De este modo cuando yo muera &eacute;l estar&aacute; preparado para digerirte, y continuar con mi obra.<br /></span><span>- S&oacute;lo me ha quedado una duda: &iquest;Qu&eacute; haces con los cuerpos descompuestos, te los comes, los utilizas para tus experimentos, o bien, los das para los pobres?<br /></span><span>- Nada, simplemente los tengo como recuerdo en el frontal de mi cama, para tener dulces sue&ntilde;os.<br /></span><span>- &iexcl;Qu&eacute; guay! &iquest;Me dejas quedarme con alguno?<br /></span><span>- &iexcl;&iexcl;Ahhh!!.. te compras.<br /></span><span>La lucha continu&oacute;, Eric manejaba su espada, Tarantizno luchaba con su tridente. En esto Tarantizno dijo:<br /></span><span>- Ahora viene una sorpresita, &iexcl;Ja, je, ji, jo, ju !<br /></span><span>Tras esto, y ante la mirada anonadada de Eric, puls&oacute; el bot&oacute;n de un mando de distancia que llevaba en el bolsillo. Dos abismos se abrieron a ambos lados de los contendientes.<br /></span><span>-&iquest;Qu&eacute; es esto?- exclam&oacute;, asustado, Eric.<br /></span><span>-Un peque&ntilde;o truco para que no me pegues m&aacute;s y yo si te pueda pegar- le respondi&oacute; Tarantizno.<br /></span><span>- &iquest;Y ahora que hago yo?<br /></span><span>- Tienes dos opciones. O bien te unes a nosotros, o bien mueres en manos de tu propio hijo.<br /></span><span>- No pienso morir.<br /></span><span>- O eso, o unirte a m&iacute;. Juntos dominaremos el mundo, nadie podr&aacute; con nosotros- Tarantizno hablaba con tono l&uacute;gubre, pero sabiendo que ten&iacute;a la batalla pr&aacute;cticamente ganada. S&oacute;lo le faltaba convencer a Eric, lo cual no le parec&iacute;a demasiado complicado. Extendi&oacute; su mano. Eric miraba al abismo, agarrado a la barandilla. No pod&iacute;a ver el fondo, lo cual resultaba muy impresionante. Parec&iacute;a que aquel agujero llegara hasta el otro lado de la tierra y una vez all&iacute; continuara hasta el espacio exterior. Tarantizno habl&oacute; nuevamente:<br /></span><span>- Vamos, &uacute;nete a m&iacute;,... pap&aacute;.<br /></span><span>- &iexcl;&iexcl;&iexcl;Nooooo!!!<br /></span><span>Dicho esto, y ante la sorpresa de Tarantizno, Eric salt&oacute; al vac&iacute;o. Tarantizno, al verlo, puso cara de resignaci&oacute;n y sali&oacute; del "Sal&oacute;n de Destino".<br /></span><span>La ca&iacute;da de Eric result&oacute; muy larga. No sab&iacute;a exactamente c&oacute;mo, pero el caso es que no fue demasiado dolorosa. Al parecer, hab&iacute;a atravesado una especie de barrera amortiguadora invisible. Solamente se encontraba un poco aturdido. Mir&oacute; a su alrededor. Estaba en unos extra&ntilde;os laboratorios. Muchos seres con bata blanca trabajaban en diversos experimentos. Llevaban objetos y l&iacute;quidos. Trajinaban con m&aacute;quinas muy curiosas. <br /></span><span>Se levant&oacute; y dio unos pocos pasos inseguros. Uno de los trabajadores, calvo, y mayor que los dem&aacute;s, parec&iacute;a el supervisor de todas las tareas. El hombre en cuesti&oacute;n vio a Eric y se acerc&oacute; rapidamente hac&iacute;a &eacute;l. Eric se dio cuenta de que sus intenciones no eran amistosas, por lo que con mucho esfuerzo, empu&ntilde;&oacute; la Ensangrentada. Demasiado tarde. El cient&iacute;fico le estaba apuntando con un arma.<br /></span><span>- &iexcl;Eric de Amantis!- exclam&oacute;- &iexcl;Por fin nos conocemos!<br /></span><span>- &iquest;Qui&eacute;n eres t&uacute;?<br /></span><span>- Soy el Dr Steiner.<br /></span><span>- &iquest;Y?<br /></span><span>- Y trabaj&oacute; para Tarantizno, soy el jefe del laboratorio que tienes a tu alrededor.<br /></span><span>Eric volvi&oacute; a echar una mirada al laboratorio. Se fij&oacute; en una especie de tanques de agua, en cuyo interior hab&iacute;a unas mujeres. Fij&aacute;ndose un poco mejor se dio cuenta de que las conoc&iacute;a. La mayor&iacute;a de ellas eran conciudadanas suyas. &iexcl;Por fin hab&iacute;a encontrado a las v&iacute;rgenes de su pueblo!<br /></span><span>- &iquest;Qu&eacute; les has hecho a mis amigas?- pregunt&oacute; Eric con tono amenazador.<br /></span><span>- &iquest;C&oacute;mo? &iquest;No lo sabes? Chico, debes ser el &uacute;nico que a&uacute;n no se ha enterado de los planes de Tarantizno.<br /></span><span>- D&eacute;jate de rodeos y habla: &iquest;qu&eacute; les est&aacute;s haciendo?<br /></span><span>- Es muy sencillo, mediante un proceso de mutaci&oacute;n muy sotisficado las he transformado en bestias sanguinarias. Con ellas crearemos un ej&eacute;rcito que destruya a la civilizaci&oacute;n para que comience la era Tarantizno.<br /></span><span>- &iquest;Y por qu&eacute; las v&iacute;rgenes?<br /></span><span>- El proceso de mutaci&oacute;n precisa de la presencia de un &oacute;rgano femenino llamado himen, que s&oacute;lo se encuentra en las v&iacute;rgenes.<br /></span><span>- Ah.<br /></span><span>Eric se dio cuenta de que ten&iacute;a que idear rapidamente un plan para liberar a las v&iacute;rgenes o aquel maquiav&eacute;lico cient&iacute;fico las convertir&iacute;a en monstruos. Ten&iacute;a que impedirlo. Mientras pensaba, el Dr Steiner segu&iacute;a hablando sobre el experimento.<br /></span><span>- ...y por eso, la reacci&oacute;n entre el ani&oacute;n acetato y el sodio de la sangre forma un precipitado en las venas, que, con la influencia del bromuro pot&aacute;sico activado por medio de catalizadores de contacto, con los que...<br /></span><span>Mientras el Dr Steiner continuaba su interesante explicaci&oacute;n sobre como convertir un ser aparentemente normal en un bicho asqueroso Eric se hab&iacute;a ido recuperando del golpe y nuevamente se encontraba en plena forma. Empu&ntilde;aba fuertemente su espada. El cient&iacute;fico parec&iacute;a distra&iacute;do. Con un golpe seco y directo Eric le cort&oacute; el brazo con el que sosten&iacute;a su rev&oacute;lver. Entonces, el Dr Steiner comenz&oacute; a gritar y aullar de dolor, mientras la sangre manaba a borbotones de su herida. Cay&oacute; al suelo y ah&iacute; se qued&oacute;, retorci&eacute;ndose de dolor. <br /></span><span>Eric actu&oacute; rapidamente. No ten&iacute;a un segundo que perder. Ten&iacute;a que salvar a todas las v&iacute;rgenes antes de que alguien diera la alarma. Se acerc&oacute; hacia el primer tanque, e intent&oacute; abrirlo. Fue en vano. Hab&iacute;a que introducir una contrase&ntilde;a y Eric no ten&iacute;a ni la m&aacute;s remota idea de cual pod&iacute;a ser. Se acerc&oacute; al Dr Steiner y le pregunt&oacute;, con tono amenazador:<br /></span><span>- &iquest;Le importar&iacute;a darme la contrase&ntilde;a de los tanques, o prefiere que le arrance, uno a uno, todos los &oacute;rganos vitales de su cuerpo con un palillo?<br /></span><span>- Uno...cinco...cinc...cinco...siet...siet...siet...- El pobre hombre balbuceaba n&uacute;meros que Eric no pod&iacute;a entender.<br /></span><span>En ese momento oy&oacute; un ruido delante suya. Levant&oacute; la vista y el terror se dibuj&oacute; en su cara. En frente suya se hab&iacute;a abierto una compuerta y hab&iacute;a aparecido Tarantizno, armado con su tridente, y con los ojos inyectados en sangre. Se acerc&oacute; a Eric y le propin&oacute; un golpe en la cara con el mango del tridente, haci&eacute;ndole volar por los aires. Eric choc&oacute; de espaldas con una pared y cay&oacute; al suelo, donde se qued&oacute; tumbado, observando los acontecimientos. Tarantizno le estaba gritando al Dr Steiner.<br /></span><span>- &iexcl;Est&uacute;pido!&iquest;C&oacute;mo te has dejado vencer por ese alfe&ntilde;ique?&iexcl;Has estado a punto de desbaratar todo el plan!&iexcl;Mereces morir!<br /></span><span>Mientras Tarantizno le gritaba al cient&iacute;fico este le ped&iacute;a clemencia, cubri&eacute;ndose la cabeza con la mano y el mu&ntilde;&oacute;n. Sin embargo, Tarantizno no se la concedi&oacute;, levant&oacute; el tridente, dispuesto a clavarselo en la cabeza, cuando una voz femenina se lo impidi&oacute;.<br /></span><span>-&iexcl;Alto!- grit&oacute;- &iquest;Qu&eacute; crees que est&aacute;s haciendo, hijo?<br /></span><span>Eric reconoci&oacute; esa voz al instante, aunque no era capaz de cre&eacute;rselo. Mir&oacute; a la mujer que hab&iacute;a hablado, pesta&ntilde;e&oacute;, se frot&oacute; los ojos, se golpe&oacute; la cabeza y se pellizc&oacute; para comprobar que no estaba so&ntilde;ando. No, no estaba so&ntilde;ando. Era Coral, la mujer de Apolo, la madre de Zintia, la t&iacute;a de Astart&eacute; y, al parecer, la madre de Tarantizno. Ya nada encajaba en la mente de Eric. Se desmay&oacute;, aturdido. Cuando se despert&oacute;, Coral estaba delante suya. No deb&iacute;a haber pasado demasiado tiempo desde que perdiera el conocimiento. Aun estaba en el laboratorio y aun estaban all&iacute; Tarantizno y el Dr Steiner. Eric esperaba alg&uacute;n tipo de explicaci&oacute;n, y la pidi&oacute;.<br /></span><span>- &iquest;Una explicaci&oacute;n?- exclam&oacute; Coral - &iquest;Acaso no est&aacute; todo suficientemente claro?&iquest;Qu&eacute; dudas tienes?<br /></span><span>- La primera de todas: &iquest;eres t&uacute; la madre de Tarantizno y por tanto, la mujer con la que me acost&eacute; aquella noche?<br /></span><span>- S&iacute;, por supuesto- respondi&oacute; Coral.<br /></span><span>- Pero... no ten&iacute;as esa cara, ni te parec&iacute;as en nada, ni...<br /></span><span>- Calla, todo tiene explicaci&oacute;n. Mediante una f&oacute;rmula del Dr Steiner cambi&eacute; de apariencia durante esa noche, para as&iacute; seducirte y tener un hijo tuyo que dominara el mundo.<br /></span><span>- Entonces... Zintia es hermanastra de Tarantizno, &iquest;no?<br /></span><span>- S&iacute;.<br /></span><span>- &iexcl;Qu&eacute; asco!<br /></span><span>- Asco no, morbo.- replic&oacute; Tarantizno.<br /></span><span>- Entonces eres t&uacute; la que has planeado todo esto, la que ha movido los hilos de nuestras vidas a lo largo de estos &uacute;ltimos meses. T&uacute; eres la mente diab&oacute;lica que desea dominar el mundo, y no te detendr&aacute;s ante nada ni nadie hasta conseguirlo. T&uacute; ayudaste a Zintia a matar a Apolo. T&uacute;... t&uacute;... &iexcl;no te saldr&aacute;s con la tuya! <br /></span><span>- S&iacute;, s&iacute;, bla, bla, bla - interrumpi&oacute; Coral- Muy bonito y emotivo, pero hablar no te servir&aacute; de nada. F&iacute;jate bien, est&aacute;s rodeado, encerrado en una fortaleza inexpugnable, y encima, est&aacute;s desarmado.<br /></span><span>Era verdad, hab&iacute;a perdido la Ensangrentada. Durante su desmayo se la hab&iacute;an quitado. Era el fin. Pens&oacute; en Astart&eacute;, la &uacute;nica persona que lo hab&iacute;a querido de verdad, a la que no hab&iacute;a podido salvar. Meti&oacute; la mano en el bolsillo y extrajo el bote en el que guardaba los pedacitos de Astart&eacute;. Lo mir&oacute; por &uacute;ltima vez. Despu&eacute;s, se quit&oacute; el anillo, cuyo extra&ntilde;o poder nunca hab&iacute;a alcanzado a comprender, y que quiz&aacute;, en otras manos, hubiera podido servir de algo. Se sent&iacute;a muy frustrado. Todos sus esfuerzos, todos sus asesinatos, todos sus sacrificios no hab&iacute;an servido para nada. Por lo menos intentar&iacute;a salvar ese anillo. Lo meti&oacute; en el bote, entre las v&iacute;sceras. Con un &uacute;ltimo esfuerzo se levant&oacute; y lo lanz&oacute;, fuertemente, hacia el tragaluz que hab&iacute;a en lo alto del techo. "No lo conseguir&aacute;" pens&oacute; Coral. Para su sorpresa, el bote subi&oacute; y subi&oacute;, atraves&oacute; el estrecho tragaluz de cristal, y cay&oacute; lejos del reino de Komer. <br /></span><span>Coral estaba furiosa. Ese anillo habr&iacute;a sido una gran ayuda cara a sus intereses. Mir&oacute; a Eric, y decidi&oacute; que ya hab&iacute;a sobrevivido bastante. Ella misma se acerc&oacute; hasta Eric y comenz&oacute; a forcejear con &eacute;l. Eric se resist&iacute;a en vano. Esa mujer, adem&aacute;s de despiadada, era muy fuerte. A Eric apenas le quedaban fuerzas y ya no gozaba de la protecci&oacute;n del anillo. Tras unos pocos minutos de lucha infructuosa no aguant&oacute; m&aacute;s. Coral agujere&oacute; sus ojos con un punz&oacute;n y despu&eacute;s introdujo litros y litros de coagulante por los agujeros que hab&iacute;a creado. Eric sent&iacute;a como todas las venas y arterias de su cuerpo se obstru&iacute;an. Su coraz&oacute;n dej&oacute; de latir. Muri&oacute;. Su cuerpo sin vida se desplom&oacute;, y Coral se ech&oacute; a re&iacute;r.<br /></span><span>- &iexcl;Bravo!- grit&oacute; Tarantizno- &iexcl;Ahora s&iacute; que nada nos detendr&aacute;!<br /></span><span>- &iquest;"Nos"? - pregunt&oacute;, sarc&aacute;sticamente, Coral.<br /></span><span>- S&iacute;, claro, nos..., t&uacute;..., yo..., el doctor este..., los ej&eacute;rcitos...<br /></span><span>Tarantizno intentaba explicarse, mientras Coral se le acercaba con mirada amenazadora y divertida. Entonces Tarantizno baj&oacute; la vista y se fij&oacute; en que el Dr Steiner hab&iacute;a muerto desangrado. Cuando la volvi&oacute; a levantar vio como su madre le hab&iacute;a rodeado el cuello con una cuerda de acero.<br /></span><span>- &iquest;Pero qu&eacute; haces? - pregunt&oacute;, hist&eacute;rico, Tarantizno- &iexcl;Qu&iacute;tame esta cosa de encima!&iexcl;No! Ggggjj...<br /></span><span>Coral hab&iacute;a acabado con la vida de Tarantizno. Era necesario para llevar a cabo su mal&eacute;fico plan. Llam&oacute; a uno de los m&uacute;ltiples esclavos que hab&iacute;an observado los acontecimientos y le mand&oacute; que llevara los tres cad&aacute;veres a la m&aacute;quina de integraci&oacute;n. Los esclavos obedecieron y pusieron en marcha dicha m&aacute;quina. Al cabo de una rato, un nuevo ser, con la inteligencia del Dr Steiner, la fortaleza y crueldad de Tarantizno y la decisi&oacute;n y voluntad de Eric, se hab&iacute;a formado. Coral lo mir&oacute; entusiasmada. Su aspecto era intimidante. Era el perfecto general para los ej&eacute;rcitos que acababa de crear. Lo llam&oacute; Taranteric.<br /></span><span>Despu&eacute;s se acerc&oacute; hasta la c&aacute;mara donde la cris&aacute;lida del Tarantizno del presente se encontraba, aliment&aacute;ndose.<br /></span><span>- Come, hijo m&iacute;o - susurr&oacute; Coral - Alim&eacute;ntate y crece, alg&uacute;n d&iacute;a ser&aacute;s el due&ntilde;o del mundo.<br /></span><span>Coral, una vez abandonada la c&aacute;mara, volvi&oacute; a los laboratorios. En las pantallas de los ordenadores pod&iacute;a ver como sus ej&eacute;rcitos conquistaban todo el mundo.<br /></span><span>Nadie podr&iacute;a nunca acabar con el reinado de terror de Coral.<br /></span><span>&iquest;Nadie?<br /></span><span><p>&nbsp;</p></span><strong><span>FIN<br /></span></strong>]]></description><pubDate>Sun, 12 Mar 2006 13:31:00 +0000</pubDate></item><item><title>CAP&#xCD;TULO 26: EL CLARO DE LAS SORPRESAS</title><link>https://lahistoriaparanoica.blogia.com/2006/031221-capitulo-26-el-claro-de-las-sorpresas.php</link><guid isPermaLink="true">https://lahistoriaparanoica.blogia.com/2006/031221-capitulo-26-el-claro-de-las-sorpresas.php</guid><description><![CDATA[<span style="font-size: 14pt; mso-bidi-font-size: 10.0pt">CAP&Iacute;TULO XXVI.<p>&nbsp;</p></span><span style="font-size: 14pt; mso-bidi-font-size: 10.0pt"><p>&nbsp;</p></span><span style="font-size: 14pt; mso-bidi-font-size: 10.0pt">Ya llegando arriba, Eric adivin&oacute; que aquello era una trampa. Era un agujero real que hab&iacute;an hecho en su lecho. Fuera quien fuera el traidor, lo pagar&iacute;a. Su plan estaba trazado. La escalada hab&iacute;a sido tan larga que hab&iacute;a hecho un mont&oacute;n de amigos. Del agujero salieron a una con Eric mil y pico topos, gusanos, culebras, f&oacute;siles, que ten&iacute;an un hambre voraz. Eric les indic&oacute; la direcci&oacute;n en que se hallaba la salida y descans&oacute; un rato. Al salir afuera vio el espect&aacute;culo m&aacute;s cruento, sangriento y petrificante que jam&aacute;s imaginara. Los bichos retozaban en las entra&ntilde;as de toda criatura viviente y rasgaban todo tejido mientras devoraban todo &oacute;rgano comestible (o sea, todos). De modo que Eric qued&oacute; solo. Entonces decidi&oacute; que la visita hab&iacute;a conclu&iacute;do, y dando media vuelta, se dirigi&oacute; hacia el "Claro de las Sorpresas".<p>&nbsp;</p></span><span style="font-size: 14pt; mso-bidi-font-size: 10.0pt">Eric alz&oacute; la vista. Se estaba poniendo nervioso. Sab&iacute;a que en los proximos instantes todo acabar&iacute;a, ya fuera para bien o para mal. El futuro de la existencia estaba en su mano. Pero ten&iacute;a que darse prisa, pues la Ensangrentada estaba hambrienta y no tardar&iacute;a en saciar sus necesidades. Eric ech&oacute; la mirada atr&aacute;s. Record&oacute; todas sus ya pasadas aventuras, sus pruebas, sus batallas. Si ahora flaqueaba todo habr&iacute;a sido en vano. Por &uacute;ltimo mir&oacute; a la Luna, que aun siendo de d&iacute;a resplandec&iacute;a m&aacute;s que el sol. Se jur&oacute; a s&iacute; mismo que esa no ser&iacute;a la &uacute;ltima vez que la ver&iacute;a, y decidi&oacute; que val&iacute;a la pena morir para que el resto del mundo la contemplara.<p>&nbsp;</p></span><span style="font-size: 14pt; mso-bidi-font-size: 10.0pt">El camino hacia el castillo era recto. Ya no hab&iacute;a recovecos ni monstruos ni tuneles ni monta&ntilde;as ni nada. Solamente un camino recto al que llegar&iacute;a nada m&aacute;s atravesar el claro en el que se hallaba. Entonces su cerebro envi&oacute; mediante un nervio motor un est&iacute;mulo a uno de sus m&uacute;sculos. Este se contrajo y se produjo el movimiento. Su pierna derecha avanz&oacute; un paso. Una vez que hubo dado el paso a escasa distancia de donde estaba Eric un elfo pas&oacute; a toda velocidad montado en su jaca, con tan mala suerte que tropez&oacute; con la pierna de Eric y cay&oacute; al suelo. El golpe fue mortal. Eric, inalterado, repar&oacute; en el hermoso animal que su fortuna le hab&iacute;a brindado, as&iacute; que lo mont&oacute;, extrajo su espada, y se dispuso a reanudar la marcha.<p>&nbsp;</p></span><span style="font-size: 14pt; mso-bidi-font-size: 10.0pt">Cuando el bicho empez&oacute; a moverse, ocurri&oacute; algo inesperado: un orco que vigilaba el claro choc&oacute; contra el &uacute;nico &aacute;rbol que se hallaba en &eacute;l y entr&oacute; en coma profundo. Eric, algo aturdido por lo que acababa de ver y por la mueca de dolor que reflejaba el orco, desmont&oacute; y se acerc&oacute;. Inmediatamente le llam&oacute; la atenci&oacute;n el brillo de un extra&ntilde;o metal que luc&iacute;a sobre el inerte cuerpo de la criatura. Vio que se trataba de una coraza muy parecida a la que recibiera &eacute;l por su cumplea&ntilde;os muchos a&ntilde;os atr&aacute;s y que hab&iacute;a sido robada por un orco. Pens&oacute; un momento. Orco, coraza, cumplea&ntilde;os, robo, Ensangrentada... Esta &uacute;ltima palabra fue la que m&aacute;s sugerente le pareci&oacute;. Despu&eacute;s de una megamasacre con el pobre orco Eric hab&iacute;a matado dos p&aacute;jaros de un tiro: la Ensangrentada se hab&iacute;a calmado de momento y ten&iacute;a una armadura para la lucha.<p>&nbsp;</p></span><span style="font-size: 14pt; mso-bidi-font-size: 10.0pt">Mont&oacute; en su jaca con su armadura y su espada y volvi&oacute; a gritarle para que se moviera. Entonces avanz&oacute; unos pasos. Bastaron tres o cuatro para que ocurriese algo insospechado: dos vikingos aparecieron cada uno por un lado del claro y se abalanzaron el uno sobre el otro. El choque fue tan violento como incompatible con la vida, de modo que dos cad&aacute;veres cerraban el paso a Eric. Eric desmont&oacute;. Se acerc&oacute;. Uno de los dos cuerpos luc&iacute;a un hermoso casco con dos cuernos. Eric se lo prob&oacute;, con tanto entusiasmo que se lo puso al rev&eacute;s. "&iexcl;Aaaah!" - grit&oacute; al ver manar su sangre de dos agujeros que le dejaron sendas calvas. Luego se puso bien el casco y repar&oacute; en que exist&iacute;a una explicaci&oacute;n para sus profundas heridas: los cuernos del casco eran de ciervo del norte. Pero el caso es que le quedaba muy bien. Se volvi&oacute; hacia el otro cuerpo. No parec&iacute;a que tuviera nada de valor. Al registrarlo Eric encontr&oacute; una piedra de uranio que como no le serv&iacute;a de nada, se la dio de comer a su montura, la cual comenz&oacute; a desfigurarse hasta que se transform&oacute; en lo que parec&iacute;a ser un Porxe 959&acute;71 Cup&eacute; con frenos Ah&iacute;baese y cinco puertas, a pagar en inc&oacute;modos plazos. Eric sac&oacute; la calderilla que llevaba y pag&oacute; el primer plazo. El coche era suyo. Tom&oacute; las llaves y dio al contacto. Entonces, para sorpresa de Eric unos pedales de bicicleta con reflectantes asomaron bajo sus pies. Como de todas formas no ten&iacute;a gasolina no le import&oacute; que le hubieran puesto ese accesorio al coche. Lo que s&iacute; le import&oacute; fue que al empujar el pedal y ponerlo en marcha cayeran al suelo las piezas grises metalizadas de la carrocer&iacute;a y quedar&aacute; al descubierto el triciclo que ocultaban. Intent&oacute; perseguir al cobrador para reclamar, pero &eacute;ste fue m&aacute;s r&aacute;pido y no tard&oacute; en desaparecer tras unos arbustos. Entonces Eric pens&oacute; que val&iacute;a la pena clamarse. A fin de cuentas el triciclo no era tan antiguo: ten&iacute;a radio-ca&iacute;ste con occipital extra&iacute;ble, barras laterales de protecci&oacute;n, elevalunas hidr&aacute;ulico (el problema era que ten&iacute;a que cargar con la central hidra&uacute;lica, incluidos el salto de agua y el pantano), y ten&iacute;a un campo de tenis en la parte trasera. Vamos, que no estaba del todo mal.<p>&nbsp;</p></span><span style="font-size: 14pt; mso-bidi-font-size: 10.0pt">Empez&oacute; a pedalear cuando, de repente, un mago que viajaba en una nube perdi&oacute; el equilibrio y cay&oacute; sobre unas ramas secas que estaban dispuestas verticalmente y cuyas puntas eran impresionantes. El pobre mago perdi&oacute; en la ca&iacute;da su sombrero de copa, que conten&iacute;a toda su magia, y nada pudo hacer para evitar que las ya mencionadas y repito, impresionantes, puntas de rama penetraran sin remedio hasta hacer contacto con todos y cada uno de los &oacute;rganos vitales de su cuerpo. El caso es que el sombrero de copa cay&oacute; a las manos de Eric. Primero se tom&oacute; la copa y luego procedi&oacute; a examinar el sombrero por dentro. All&iacute; encontr&oacute; un escudo, tan bonito y reluciente que se lo qued&oacute;. A todo esto decidi&oacute; abandonar el triciclo, pues le era muy molesto, y cuando encontr&oacute; al cobrador le oblig&oacute; a que le devolviera su jaca.<p>&nbsp;</p></span><span style="font-size: 14pt; mso-bidi-font-size: 10.0pt">Cuando lleg&oacute; al final del claro Eric pose&iacute;a, aparte de su jaca, su espada, su armadura, su escudo y su casco un ayudante con su mula, una libreta para que &eacute;ste apuntara los golpes que se anotara cada uno en la batalla, un libro sobre c&oacute;mo acabar bien una historia, un pasaporte para la eternidad, una cuberter&iacute;a de plata reba&ntilde;ada en oro de ley (que era ilegal), un viaje de ida y vuelta para que visitara a su futur&oacute;logo particular, un pin de los caballeros del sobaco, un mu&ntilde;equito de la guerra de las nebulosas que dec&iacute;a: "Que la juerga te acompa&ntilde;e", el primer fasc&iacute;culo de una colecci&oacute;n de mariposas escandinavas y una muestra real de titanio enriquecido con positrones. Realmente era su d&iacute;a de suerte. El claro qued&oacute; lleno de masas humanas y la Ensangrentada se empach&oacute;. Sin embargo, a la salida del claro estaba el t&iacute;pico mendigo gorroneando cosas y Eric le dio todo lo que hab&iacute;a cogido a partir de la libreta.<p>&nbsp;</p></span><span style="font-size: 14pt; mso-bidi-font-size: 10.0pt">Ah&iacute; estaba el camino. S&oacute;lo ten&iacute;a que seguirlo y ya la suerte estar&iacute;a echada. Aunque Eric no lo sab&iacute;a, estaba frente a la puerta trasera del castillo. Por la puerta principal no dejaban de salir ej&eacute;rcitos que part&iacute;an con la misi&oacute;n de destruir todo lo que se encontraran. Eric ignoraba que era ahora responsabilidad suya el acabar con el jefe de los ej&eacute;rcitos antes de que el mundo fuera destruido. A decir verdad, despu&eacute;s del paso de Eric pocas cosas quedaban ya por destruir. Lo cierto es que s&oacute;lo quedaba su aldea, que se preparaba bajo el mando del arrepentido Arteniain para defenderse hasta que le llegase la muerte o hasta que Eric lograra su prop&oacute;sito. Estaba, pues, a las puertas del triunfo o del fracaso, a un paso de la gloria y de la muerte, con un pie en el suelo y el otro tambale&aacute;ndose sobre los infiernos.<p>&nbsp;</p></span><span style="font-size: 14pt; mso-bidi-font-size: 10.0pt">&iquest;Y Tarantizno? Tarantizno esperaba. Ve&iacute;a acercarse a Eric. Reconoci&oacute; al rival que el destino le hab&iacute;a hecho encontrar. No cerr&oacute; ninguna puerta del castillo, no dej&oacute; ning&uacute;n guardia. Lo que ten&iacute;a que acontecer era entre Eric y &eacute;l, nadie m&aacute;s. No ten&iacute;a m&aacute;s arma que el poder que se dec&iacute;a que pose&iacute;a y su tridente, legado del mism&iacute;simo Satanas. Eric ten&iacute;a la Ensangrentada pero, ojo, ten&iacute;a tambi&eacute;n el anillo, y eso hac&iacute;a temblar a Tarantizno. Este prepar&oacute; su caballo negro como la noche y sali&oacute; al patio de su castillo, desde el cual le pareci&oacute; ya o&iacute;r el paso decidido del animal de montura de Eric. Este entr&oacute; y fue recibido por Tarantizno. Ambos guardaron las formas y pasaron al interior del "Sal&oacute;n del Destino", que era el campo neutral de batalla homologado para estos casos. <p>&nbsp;</p></span><span style="font-size: 14pt; mso-bidi-font-size: 10.0pt">Y se hizo la noche...<p>&nbsp;</p></span>]]></description><pubDate>Sun, 12 Mar 2006 13:26:00 +0000</pubDate></item><item><title>CAP&#xCD;TULO 25: EN EL POZO</title><link>https://lahistoriaparanoica.blogia.com/2006/031220-capitulo-25-en-el-pozo.php</link><guid isPermaLink="true">https://lahistoriaparanoica.blogia.com/2006/031220-capitulo-25-en-el-pozo.php</guid><description><![CDATA[<span style="font-size: 14pt; mso-bidi-font-size: 10.0pt">CAP&Iacute;TULO XXV.<p>&nbsp;</p></span><span style="font-size: 14pt; mso-bidi-font-size: 10.0pt"><p>&nbsp;</p></span><span style="font-size: 14pt; mso-bidi-font-size: 10.0pt">Cayendo como estaba, Eric decidi&oacute; cuantificar las dimensiones del osti&oacute;n que se iba a pegar si segu&iacute;a en esa direcci&oacute;n (hacia el duro suelo). Se asust&oacute; cuando calcul&oacute; la velocidad con que se iba a dar el guarrazo si su situaci&oacute;n no cambiaba en cosa de media hora.<p>&nbsp;</p></span><span style="font-size: 14pt; mso-bidi-font-size: 10.0pt">Pero como "no hay mal que por bien no venga", Eric concluy&oacute; que si se la pegaba la palmaba (siempre he dicho que este chico val&iacute;a), as&iacute; que decidi&oacute; buscarle el lado positivo a la cosa: si la palmaba, se ir&iacute;a de este cerdo y asqueroso mundo (o por lo menos eso cre&iacute;a), todos sus problemas, todas las chorradas que unos cuantos escritores llevaban meses inventando para-contra &eacute;l, todos sus enemigos desaparecer&iacute;an y se acabar&iacute;an para siempre. "Visto as&iacute;, no suena nada mal lo de la megato&ntilde;a", pens&oacute; Eric con su &uacute;ltima neurona. Tan buena era la perspectiva de palmarla, que se puso de espaldas al suelo y empez&oacute; a soplar hacia arriba para llegar antes hasta un s&oacute;lido que lo "frenara".<p>&nbsp;</p></span><span style="font-size: 14pt; mso-bidi-font-size: 10.0pt">"Rectificar es de sabios", se dijo a s&iacute; mismo Eric. &iquest;Por qu&eacute;? Pues para justificar de alg&uacute;n modo el miedo que ten&iacute;a a morir: "Tengo que acabar con Tarantizno, tengo que volver a ocupar la posici&oacute;n de estrella que me corresponde". El caso es que Eric no se quer&iacute;a morir, as&iacute; que se dio la vuelta y empez&oacute; a soplar para frenar su ca&iacute;da.<p>&nbsp;</p></span><span style="font-size: 14pt; font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-font-family: 'Times New Roman'; mso-ansi-language: ES-TRAD; mso-bidi-font-size: 10.0pt; mso-fareast-language: ES; mso-bidi-language: AR-SA">Cerebro no s&eacute;, pero pulmones no le faltan a este chico, as&iacute; que en poco tiempo consigui&oacute; pararse, y ya que se hab&iacute;a puesto, decidi&oacute; seguir soplando para llegar hasta arriba, y entonces comenz&oacute; su ascensi&oacute;n. Pero, como ya hemos dicho, muy listo no era, as&iacute; que no repar&oacute; en un saliente en la roca y se la peg&oacute;, quedando inconsciente y cayendo hasta el suelo. Fueron s&oacute;lo cinco metros, pero suficientes para que Eric repasara todo el &aacute;rbol familiar de la roca, llegando hasta su familiar m&aacute;s lejano, el "Big-bang". Tras este extenso repaso, se puso a escalar, ya que se le hab&iacute;a pinchado un pulm&oacute;n al caer y no pod&iacute;a subir soplando. Y mientras sub&iacute;a y sub&iacute;a pensaba: "&iexcl;Ya voy, Tarantizno, ya voy!".</span>]]></description><pubDate>Sun, 12 Mar 2006 13:25:00 +0000</pubDate></item><item><title>CAP&#xCD;TULO 24: ENTRENANDO LA ENSANGRENTADA</title><link>https://lahistoriaparanoica.blogia.com/2006/031219-capitulo-24-entrenando-la-ensangrentada.php</link><guid isPermaLink="true">https://lahistoriaparanoica.blogia.com/2006/031219-capitulo-24-entrenando-la-ensangrentada.php</guid><description><![CDATA[<span style="font-size: 14pt; mso-bidi-font-size: 10.0pt">CAP&Iacute;TULO XXIV.<p>&nbsp;</p></span><span style="font-size: 14pt; mso-bidi-font-size: 10.0pt"><p>&nbsp;</p></span><span style="font-size: 14pt; mso-bidi-font-size: 10.0pt">All&iacute; estaba Eric, con la mirada puesta en el valle, con un mont&oacute;n de piedras de uranio alrededor. Debido a su acci&oacute;n en ese valle se hab&iacute;a creado un extra&ntilde;o doble interdimensional y estaba donde nunca estar&iacute;a y nunca llegar&iacute;a al castillo de Tarantizno por el camino del valle, pero eso no lo sab&iacute;a Eric.<p>&nbsp;</p></span><span style="font-size: 14pt; mso-bidi-font-size: 10.0pt">Comenz&oacute; a bajar por la ladera, cuando not&oacute; que nada le sujetaba al suelo, y que un vac&iacute;o infinito se hab&iacute;a abierto en el suelo, por el que comenz&oacute; a deslizarse. Se trataba de una especie de embudo dimensional que desmoleculariz&oacute; a Eric, el cual qued&oacute; reducido a una m&iacute;nima l&iacute;nea de part&iacute;culas. Finalmente volvi&oacute; a ser el mismo, lo hab&iacute;an remolecularizado, pero lo hab&iacute;an hecho a diez metros del suelo: "&iexcl;Aaaaaah!" grit&oacute; Eric mientras ca&iacute;a. Cuando lleg&oacute; al suelo lo noto algo durillo. Vio a unos extra&ntilde;os seres que se re&iacute;an mientras se arrancaban unos a otros los brazos y las piernas. A su lado apareci&oacute; un extra&ntilde;o individuo que vest&iacute;a completamente de negro. Decidi&oacute; que lo matar&iacute;a m&aacute;s tarde. El hombrecillo lo acompa&ntilde;&oacute; en su camino.<p>&nbsp;</p></span><span style="font-size: 14pt; mso-bidi-font-size: 10.0pt">Por el camino encontrar&oacute;n un mendigo que debido a una paliza de las gentes del pueblo hab&iacute;a quedado tetraplejico y arrastraba las piernas, andando con los brazos. La piel de las piernas no exist&iacute;a, los m&uacute;sculos se le estaban pudriendo as&iacute; que decidieron poner fin a su sufrimiento, para lo que tuvo que sufrir primero un poquito m&aacute;s de lo normal. Eric manejaba la Ensangrentada en c&iacute;rculos. Cuando el mendigo alz&oacute; la mano y sus dedos se pusieron en contacto con el filo de la espada, &eacute;stos comenzaron a saltarle en pedazos. El extra&ntilde;o hombre vestido de negro sac&oacute; un b&aacute;culo y apale&oacute; a aquel desgraciado ente medio humano. Cuando Eric estaba llegando al codo el otro atacante golpe&oacute; en el abdomen a aquel ser que se dejo caer en el suelo y escupi&oacute; una larva humana, que lat&iacute;a. Se pod&iacute;a ver con claridad todos los &oacute;rganos a pesar del l&iacute;quido rojo verdoso que lo cubr&iacute;a. La piel del cuerpo hab&iacute;a quedado totalmente estrujada e inservible, arrugada, como pasada.<p>&nbsp;</p></span><span style="font-size: 14pt; mso-bidi-font-size: 10.0pt">Entonces apareci&oacute; otro ser totalmente amarillo con un b&aacute;culo met&aacute;lico en la mano. Con ese bast&oacute;n intent&oacute; acabar con la larva antes de que desapareciera en el suelo. Esto, a la larva, no le hizo mucha gracia, por lo que comenz&oacute; a subir por el b&aacute;culo hasta alcanzar el cuerpo y lo traspas&oacute; de lado a lado, subiendo por el brazo y siguiendo por todo el cuerpo. Eric, al oir los gritos de dolor y ver la cara de angustia del ser amarillo, comenz&oacute; a re&iacute;rse hasta quedarse sin respiraci&oacute;n. Entonces le explicaron que la larva se estaba alimentando de su cuerpo y de su alma y que no encontrar&iacute;a descanso ni en la muerte, y que, si no se alejaba del m&aacute;s aqu&iacute; y volv&iacute;a a su realidad, la larva le seguir&iacute;a cuando se desarrollara. El aspecto consumido de aquel extra&ntilde;o cuerpo amarillo no le hizo mucha grac&iacute;a a Eric, as&iacute; que decidi&oacute; salir de all&iacute; cuanto antes y matar a Tarantizno. <p>&nbsp;</p></span><span style="font-size: 14pt; mso-bidi-font-size: 10.0pt">Junto con su nuevo compa&ntilde;ero, llegaron a una ciudad, donde el hombre de negro se dedic&oacute; a buscar alojamiento. Mientras, Eric se qued&oacute; en una tabernucha, practicando su deporte favorito, la matanza en grupo. Se dedic&oacute; a desmembrar a gente, desencajar cr&aacute;neos, comer ojos, cortar cabezas, arrancar tripas, etc... Cuando termin&oacute; con todo ser vivo de la taberna cogi&oacute; un cuerpo decapitado y meti&oacute; la mano por el hueco. Not&oacute; algo distinto a lo que sinti&oacute; cuando hizo lo mismo con Zintia. Al principio no le dio importancia, pero al llegar a la altura del coraz&oacute;n cay&oacute; en la cuenta de su error. Algo le hab&iacute;a mordido la mano. Al sacarla vio una peque&ntilde;a cabeza monstruosa, acompa&ntilde;ada de un cuerpo mezcla de gusano y ara&ntilde;a, que intentaba arrancarle la mano, a la vez que absorb&iacute;a su fuerza vital. Consigui&oacute; arrancarse aquel bicho asqueroso antes de quedarse manco y conjur&oacute; el fuego con su anillo para asarlo. Repiti&oacute; este tratamiento con todos los cuerpos que parec&iacute;an tener este par&aacute;sito. M&aacute;s tarde descubri&oacute; que era una costumbre del lugar enterrar a los muertos con aquellas craturas dentro para que se dedicaran a comer todos los &oacute;rganos internos, para as&iacute;, de este modo utilizar luego la piel para hacer botas. Eric, despu&eacute;s de agenciarse varios pares de botas de este tejido tan especial, as&iacute; como una chupa, tambi&eacute;n de piel humana, hizo una gran hoguera y se puso a cenar tripas humanas, plato que llevaba sin degustar desde que abandon&oacute; Amantis.<p>&nbsp;</p></span><span style="font-size: 14pt; mso-bidi-font-size: 10.0pt">Cuando lleg&oacute; a la posada donde le esperaba el extra&ntilde;o ermita&ntilde;o vestido de negro, se meti&oacute; a dormir. Entonces el colch&oacute;n se hundi&oacute; y comenz&oacute; a caer desde ochenta y cinco metros de altura a otra cueva mientras dec&iacute;a: "Ya caigo, ya caigoooo..."<p>&nbsp;</p></span>]]></description><pubDate>Sun, 12 Mar 2006 13:25:00 +0000</pubDate></item><item><title>CAP&#xCD;TULO 23: LA MUERTE DE ZINTIA</title><link>https://lahistoriaparanoica.blogia.com/2006/031218-capitulo-23-la-muerte-de-zintia.php</link><guid isPermaLink="true">https://lahistoriaparanoica.blogia.com/2006/031218-capitulo-23-la-muerte-de-zintia.php</guid><description><![CDATA[<span style="font-size: 14pt; mso-bidi-font-size: 10.0pt">CAP&Iacute;TULO XXIII.<p>&nbsp;</p></span><span style="font-size: 14pt; mso-bidi-font-size: 10.0pt"><p>&nbsp;</p></span><span style="font-size: 14pt; mso-bidi-font-size: 10.0pt">Tras siete horas, treinta y dos minutos y quince segundos de conversaci&oacute;n absurda, durante los cuales s&oacute;lo se dijeron monos&iacute;labos, Eric lo vio todo claro.<p>&nbsp;</p></span><span style="font-size: 14pt; mso-bidi-font-size: 10.0pt">Comprendi&oacute; que Zintia ten&iacute;a que ser la traidora, la culpable de todo lo ocurrido, el enlace de Tarantizno. Todo encajaba. Justo unas horas antes de que Apolo muriese Zintia se enrroll&oacute; con Eric para ganarse su confianza. Ella mat&oacute; a su padre, no s&oacute;lo por orden de Tarantizno, sino porque en en realidad le odiaba, ya que no le dejaba ver las pel&iacute;culas pornogr&aacute;ficas de Kanal Pus. Se fue pronto a su casa aquella tarde, para preparar el asesinato, con la excusa de tener que ayudar a su madre a preparar la cena. Sin embargo, aquella noche encargaron una pizza. Por consiguiente, le minti&oacute;. Adem&aacute;s, que Zintia matase a su padre explicar&iacute;a el hecho de que llevara en sus manos una motosierra ensangrentada cuando fue a buscar a Eric aquella noche.<p>&nbsp;</p></span><span style="font-size: 14pt; mso-bidi-font-size: 10.0pt">Eric tambi&eacute;n dedujo que Zintia no s&oacute;lo era esclava de Tarantizno, sino que adem&aacute;s era su amante. Por eso no hab&iacute;a huido con Astart&eacute; cuando ella escap&oacute; del pueblo. Y por eso le brillaron los ojos de alegr&iacute;a y entusiasmo cuando &eacute;l la dejo plantada en el altar. Eric nunca hab&iacute;a conseguido justificar aquel brillo de un modo l&oacute;gico. Nunca..., hasta entonces.<p>&nbsp;</p></span><span style="font-size: 14pt; mso-bidi-font-size: 10.0pt">Finalmente, tambi&eacute;n comprendi&oacute; que si Zintia estaba all&iacute; era por orden de Tarantizno, para distraerlo y hacerle perder el tiempo, mientras el conclu&iacute;a su p&eacute;rfido y diab&oacute;lico plan. Tambi&eacute;n supuso que Zintia iba a matarlo, bas&aacute;ndose, principalmente, en el bazooka multidireccional con mira telesc&oacute;pica con el que le apuntaba entre los ojos desde hac&iacute;a unos minutos.<p>&nbsp;</p></span><span style="font-size: 14pt; mso-bidi-font-size: 10.0pt">Eric reaccion&oacute; r&aacute;pidamente. Desenvain&oacute; la Ensangrentada y la ensangrent&oacute;. De un solo golpe revent&oacute; la cabeza de Zintia, cuyo cuerpo, tras dar unos pasos tambaleantes, cay&oacute; desplomado sin vida.<p>&nbsp;</p></span><span style="font-size: 14pt; mso-bidi-font-size: 10.0pt">Eric recogi&oacute; los trocitos de Astart&eacute; en un tarro de cristal que encontr&oacute; tirado por ah&iacute; y se lo guard&oacute; en el bolsillo con la esperanza de poder recomponerla alg&uacute;n d&iacute;a. Despu&eacute;s decidi&oacute; coger el bazooka, por si le resultaba de utilidad en el futuro, y se lo guard&oacute; en el bolsillo trasero del pantal&oacute;n.<p>&nbsp;</p></span><span style="font-size: 14pt; mso-bidi-font-size: 10.0pt">Lo que Eric no se imaginaba es que poco despu&eacute;s de que abandonara la explanada donde hab&iacute;a matado a Zintia, su cuerpo descabezado se iba a levantar y a perseguirlo para acabar con &eacute;l.<p>&nbsp;</p></span><span style="font-size: 14pt; mso-bidi-font-size: 10.0pt"><p>&nbsp;</p></span><span style="font-size: 14pt; mso-bidi-font-size: 10.0pt">Eric, ajeno a esta movida, se dirig&iacute;a hacia el castillo de Tarantizno para acabar con esta historia en dos patadas. Pero las dificultades no hab&iacute;an acabado todav&iacute;a. Frente a &eacute;l apareci&oacute; una silueta muy familiar.<p>&nbsp;</p></span><span style="font-size: 14pt; mso-bidi-font-size: 10.0pt">- &iexcl;Shirley! - exclam&oacute; Eric - pens&eacute; que no te volver&iacute;a a ver.<p>&nbsp;</p></span><span style="font-size: 14pt; mso-bidi-font-size: 10.0pt">- Es increible que hayas llegado tan lejos - le respondi&oacute; Shirley - Jam&aacute;s lo hubiera imaginado de un ser raqu&iacute;tico, pat&eacute;tico y mononeuronal como t&uacute;.<p>&nbsp;</p></span><span style="font-size: 14pt; mso-bidi-font-size: 10.0pt">- Ya ves, soy una caja de sorpresas.- replic&oacute; Eric - De hecho, tengo una sorpresita para ti.<p>&nbsp;</p></span><span style="font-size: 14pt; mso-bidi-font-size: 10.0pt">- &iquest;Para m&iacute;? &iexcl;Qu&eacute; emoci&oacute;n! - dijo, en tono ir&oacute;nico, Shirley - &iexcl;Nada te va a ayudar ahora, voy a acabar contigo de una vez por todas, y cuando lo haga, desear&iacute;as no haberme conocido nunca! - a&ntilde;adi&oacute; con voz amenazadora.<p>&nbsp;</p></span><span style="font-size: 14pt; mso-bidi-font-size: 10.0pt">- Es que es un arma... - explic&oacute; Eric.<p>&nbsp;</p></span><span style="font-size: 14pt; mso-bidi-font-size: 10.0pt">- &iquest;Un arma? Deja que me r&iacute;a. &iquest;Qu&eacute; es? &iquest;Un desparticularizador subgenerativo plasm&aacute;tico? &iquest;Un proyector de ondas gamma? &iquest;Un bazooka multidireccional con mira telesc&oacute;pica?<p>&nbsp;</p></span><span style="font-size: 14pt; mso-bidi-font-size: 10.0pt">- &iexcl;Bingo!<p>&nbsp;</p></span><span style="font-size: 14pt; mso-bidi-font-size: 10.0pt">Y, dicho esto, Eric desenfund&oacute; su arma, apunt&oacute; y apret&oacute; el gatillo. El proyectil alcanz&oacute; su objetivo, el cual estall&oacute; y se fue por varias direcciones a la vez.<p>&nbsp;</p></span><span style="font-size: 14pt; mso-bidi-font-size: 10.0pt">Eric dej&oacute; escapar un grito de euforia, que acab&oacute; convirti&eacute;ndose en uno de desesperaci&oacute;n y terror cuando vio lo que estaba ocurriendo. Los pedazos de Shirley ard&iacute;an y se juntaban para formar una masa incandescente. Riendo lugubremente, aquel ser de fuego lanz&oacute; varias bolas de esa misma naturaleza hacia Eric, alcanz&aacute;ndole de pleno, y dej&aacute;ndole algo quemado.<p>&nbsp;</p></span><span style="font-size: 14pt; mso-bidi-font-size: 10.0pt">Cuando Eric ya pensaba que aquello era el fin, y Shirley se dispon&iacute;a a darle el tiro de gracia, algo pas&oacute;.<p>&nbsp;</p></span><span style="font-size: 14pt; mso-bidi-font-size: 10.0pt">El cielo se oscureci&oacute;. Un ruido, leve primero, ensoredecedor despu&eacute;s, los abrum&oacute;. El suelo comenz&oacute; a temblar y ambos pudieron ver como un conjunto de luces de los m&aacute;s diversos colores se iba acercando m&aacute;s y m&aacute;s hasta ponerse a su altura, ocultando el firmamento de la vista de Eric. Un foco de luz descendi&oacute; sobre Shirley. Esta lanz&oacute; un alarido escalofriante y Eric pudo observar que aquel aparato la estaba abduciendo. Shirley penetr&oacute; en la nave y &eacute;sta se march&oacute; a gran velocidad hacia su mundo.<p>&nbsp;</p></span><span style="font-size: 14pt; mso-bidi-font-size: 10.0pt">Era pr&aacute;cticamente de noche. Eric se qued&oacute; mirando fijamente a las estrellas del cielo. "&iexcl;Vaya! Parece que ah&iacute; arriba, en Thor sabe que galaxia, hay amigos." pens&oacute;.<p>&nbsp;</p></span><span style="font-size: 14pt; mso-bidi-font-size: 10.0pt">De pronto, oy&oacute; pasos tras &eacute;l. Se dio la vuelta justo a tiempo para ver com un ser sin cabeza se abalanzaba sobre &eacute;l, apret&aacute;ndole el cuello y ahog&aacute;ndole. La cara de Eric comenz&oacute; a amoratarse. Eric mir&oacute; a su alrededor y vio... &iexcl;una piedra de uranio! &iexcl;Justo lo que necesitaba! Sin embargo... estaba fuera del alcance de su mano izquierda; por lo que se conform&oacute; con el canto rodado que ten&iacute;a junto a su mano derecha y lo utiliz&oacute; para golpear a Zintia en el est&oacute;mago y quit&aacute;rsela de encima. Eric se incorpor&oacute; y mir&oacute; asqueado la aberraci&oacute;n con la que hab&iacute;a estado a punto de casarse. Estos pensamientos le hicieron estar a punto de desvanecerse, pero se recuper&oacute;. Zintia tambi&eacute;n se recuper&oacute; y volvi&oacute; a atacar, pegando pu&ntilde;etazos y patadas a Eric, el cual intentaba en vano evitar los golpes. Entonces Eric pens&oacute; en un modo de matarla que no pod&iacute;a fallar. En el preciso instante en que Zintia levantaba la mano para golpear a Eric, &eacute;ste alarg&oacute; la mano y la meti&oacute; por el agujero del cuello. Rebusc&oacute;, tropezando con tr&aacute;queas, faringes, y bichos variados, hasta que por fin encontr&oacute; el coraz&oacute;n. Lo agarr&oacute; fuertemente y tir&oacute; hacia fuera violentamente. Sujet&oacute; el coraz&oacute;n de la que antes hubiera sido su amante en alto. Todav&iacute;a lat&iacute;a. Con su mano lo estrujo y se lo comi&oacute;. Zintia muri&oacute; en el acto. Eric tambi&eacute;n se la comi&oacute; a ella, disfrutando de una relajante y merecida cena en su compa&ntilde;&iacute;a.<p>&nbsp;</p></span><span style="font-size: 14pt; mso-bidi-font-size: 10.0pt">Tras caminar unas pocas semanas por fin lleg&oacute; a Komer, las tierras de Tarantizno. Ah&iacute;, a lo lejos, distingu&iacute;a la silueta del castillo del tirano. Sin embargo, Eric, subido en una colina como estaba, ten&iacute;a la impresi&oacute;n de que algo o alguien iba a retrasar nuevamente su venganza.<p>&nbsp;</p></span>]]></description><pubDate>Sun, 12 Mar 2006 13:17:00 +0000</pubDate></item><item><title>CAP&#xCD;TULO 22: REENCUENTRO CON ZINTIA</title><link>https://lahistoriaparanoica.blogia.com/2006/031217-capitulo-22-reencuentro-con-zintia.php</link><guid isPermaLink="true">https://lahistoriaparanoica.blogia.com/2006/031217-capitulo-22-reencuentro-con-zintia.php</guid><description><![CDATA[<span style="font-size: 14pt; mso-bidi-font-size: 10.0pt">CAP&Iacute;TULO XXII.<p>&nbsp;</p></span><span style="font-size: 14pt; mso-bidi-font-size: 10.0pt"><p>&nbsp;</p></span><span style="font-size: 14pt; mso-bidi-font-size: 10.0pt">Astart&eacute; cogi&oacute; la piedra de uranio y, junto a Eric se enfrentaron a aquellos monstruos. Se limitaron a despedazar a aquella patrulla del infierno sirvientes de Tarantizno. De pronto Astart&eacute; tir&oacute; la piedra al suelo y comenz&oacute; a retorcerse de dolor.<p>&nbsp;</p></span><span style="font-size: 14pt; mso-bidi-font-size: 10.0pt">- &iquest;Qu&eacute; te pasa? - pregunt&oacute; Eric.<p>&nbsp;</p></span><span style="font-size: 14pt; mso-bidi-font-size: 10.0pt">- No s&eacute;. Me duele todo, no puedo moverme, siento... siento que me duplico, que explot&oacute;. &iexcl;Eric! &iquest;Qu&eacute; me est&aacute; pasando...?<p>&nbsp;</p></span><span style="font-size: 14pt; mso-bidi-font-size: 10.0pt">En ese instante se hizo un silencio tenebroso, horroroso, misterioso; Astart&eacute; explot&oacute;, se esparci&oacute; y luego se condens&oacute;, se licu&oacute; y resucit&oacute; en forma de "o". Se hab&iacute;a transformado en un c&iacute;rculo de un metro de di&aacute;metro, con dos ojos en lo m&aacute;s alto, un brazo a cada lado y una boca enorme.<p>&nbsp;</p></span><span style="font-size: 14pt; mso-bidi-font-size: 10.0pt">- &iquest;Qu&eacute; me ha pasado Eric?<p>&nbsp;</p></span><span style="font-size: 14pt; mso-bidi-font-size: 10.0pt">De pronto surgi&oacute; una voz que parec&iacute;a venir del m&aacute;s aqu&iacute; y comenz&oacute; a hablar: "Astart&eacute;, has ca&iacute;do en la maldici&oacute;n del uranio enriquecido ilegalmente con los fondos reservados para el desarrollo de la humanidad, el comercio y la sanidad en los pa&iacute;ses situados en el primer bisector de la zona norte del planeta, seg&uacute;n la cual el que abuse de su utilidad lo condena a convertirse en un donut hasta que alguien, por amor verdadero, te quite la virginidad. S&oacute;lo entonces podr&aacute;s recuperar tu forma original y ser normal".<p>&nbsp;</p></span><span style="font-size: 14pt; mso-bidi-font-size: 10.0pt">- &iquest;De qu&eacute; vas? Si yo ya no soy virgen - protest&oacute; Astart&eacute;.<p>&nbsp;</p></span><span style="font-size: 14pt; mso-bidi-font-size: 10.0pt">"Huy, que putada..."<p>&nbsp;</p></span><span style="font-size: 14pt; mso-bidi-font-size: 10.0pt">- &iexcl;Alto! - exclam&oacute; Eric - Debe haber alguna soluci&oacute;n para este problema.<p>&nbsp;</p></span><span style="font-size: 14pt; mso-bidi-font-size: 10.0pt">"Bueno, puedes cambiar tu donut por otra acompa&ntilde;ante hasta que pienses la forma de recuperarla".<p>&nbsp;</p></span><span style="font-size: 14pt; mso-bidi-font-size: 10.0pt">Eric estuvo de acuerdo. Se oy&oacute; un gran estruendo y empez&oacute; a llover. De pronto un rayo cay&oacute; sobre Astart&eacute; despedaz&aacute;ndola en mil pedazos, esparci&eacute;ndose por todos lados. En su lugar apareci&oacute; un mont&oacute;n de humo, de donde poco a poco se comenz&oacute; a vislumbrar una silueta. Era una silueta femenina de un metro sesenta y un cuerpo acojonante. Eric se estaba poniendo cachondo cuando el humo se disperso y pudo ver a la due&ntilde;a de dicho cuerpo.<p>&nbsp;</p></span><span style="font-size: 14pt; mso-bidi-font-size: 10.0pt">- &iexcl;Zintia! &iquest;Qu&eacute; haces aqu&iacute;? &iquest;C&oacute;mo es posible? &iquest;Pero, c&oacute;mo, esto... &iexcl;Cuanto me alegro de verte! - dijo Eric, confundido.<p>&nbsp;</p></span><span style="font-size: 14pt; mso-bidi-font-size: 10.0pt">- &iexcl;Pues yo no! Jo, chico, con lo bien que me lo estaba pasando yo en el castillo de Tarantizno y ahora apareces t&uacute; y me chafas el plan. Mira que eres patas. Y pensar que estuve a punto de casarme contigo, mira que eres... &iexcl;Pero m&iacute;rate! &iexcl;Todo m&uacute;sculo, nada de grasa! &iexcl;Pero t&uacute; crees que me podr&iacute;a haber casado con un anabolizante! - replic&oacute; Zintia.<p>&nbsp;</p></span><span style="font-size: 14pt; mso-bidi-font-size: 10.0pt">- Pero Zintia, yo..., s&oacute;lo quiero vengar la muerte de tu padre - se defendi&oacute; Eric.<p>&nbsp;</p></span><span style="font-size: 14pt; mso-bidi-font-size: 10.0pt">- &iexcl;Y a mi qu&eacute; me importa ese viejo! - exclam&oacute;, ante la sorpresa de Eric, Zintia - Si gracias a su muerte he encontrado la libertad y el placer.<p>&nbsp;</p></span><span style="font-size: 14pt; mso-bidi-font-size: 10.0pt">- &iexcl;Oye! Que era tu padre.<p>&nbsp;</p></span><span style="font-size: 14pt; mso-bidi-font-size: 10.0pt">- &iquest;Y?<p>&nbsp;</p></span><span style="font-size: 14pt; mso-bidi-font-size: 10.0pt">- Pues...<p>&nbsp;</p></span><span style="font-size: 14pt; mso-bidi-font-size: 10.0pt">- &iquest;Qu&eacute;?<p>&nbsp;</p></span><span style="font-size: 14pt; mso-bidi-font-size: 10.0pt">- &iexcl;No!<p>&nbsp;</p></span><span style="font-size: 14pt; mso-bidi-font-size: 10.0pt">- &iexcl;Aaah!<p>&nbsp;</p></span><span style="font-size: 14pt; mso-bidi-font-size: 10.0pt">- Pero aun y todo te vienes conmigo a matar a Tarantizno.<p>&nbsp;</p></span><span style="font-size: 14pt; mso-bidi-font-size: 10.0pt">- &iexcl;No, no y no! Yo no voy contigo ni al altar.<p>&nbsp;</p></span><span style="font-size: 14pt; mso-bidi-font-size: 10.0pt">- Jo, Zintia, si nos ibamos a casar.<p>&nbsp;</p></span><span style="font-size: 14pt; mso-bidi-font-size: 10.0pt">- &iquest;Te crees que no s&eacute; que te has estado tirando a Astart&eacute;, pedazo bobo cornudo?<p>&nbsp;</p></span><span style="font-size: 14pt; mso-bidi-font-size: 10.0pt">- &iquest;Cornudo?<p>&nbsp;</p></span><span style="font-size: 14pt; mso-bidi-font-size: 10.0pt">- &iquest;T&uacute;?<p>&nbsp;</p></span><span style="font-size: 14pt; mso-bidi-font-size: 10.0pt">- &iquest;C&oacute;mo?<p>&nbsp;</p></span><span style="font-size: 14pt; mso-bidi-font-size: 10.0pt">- &iquest;Por qu&eacute;?<p>&nbsp;</p></span><span style="font-size: 14pt; mso-bidi-font-size: 10.0pt">- &iquest;S&iacute;?<p>&nbsp;</p></span><span style="font-size: 14pt; mso-bidi-font-size: 10.0pt">- Claro.<p>&nbsp;</p></span><span style="font-size: 14pt; mso-bidi-font-size: 10.0pt">- Joe...<p>&nbsp;</p></span>]]></description><pubDate>Sun, 12 Mar 2006 13:17:00 +0000</pubDate></item><item><title>CAP&#xCD;TULO 21: EN BUSCA DE TARANTIZNO</title><link>https://lahistoriaparanoica.blogia.com/2006/031216-capitulo-21-en-busca-de-tarantizno.php</link><guid isPermaLink="true">https://lahistoriaparanoica.blogia.com/2006/031216-capitulo-21-en-busca-de-tarantizno.php</guid><description><![CDATA[<span style="font-size: 14pt; mso-bidi-font-size: 10.0pt">CAP&Iacute;TULO XXI.<p>&nbsp;</p></span><span style="font-size: 14pt; mso-bidi-font-size: 10.0pt"><p>&nbsp;</p></span><span style="font-size: 14pt; mso-bidi-font-size: 10.0pt">Astart&eacute; intentaba pensar, aunque sin llegar al extremo en que lo hac&iacute;a Eric: "El Uranio provocar&aacute; una reacci&oacute;n de combusti&oacute;n que har&aacute; que x moles de reactivos se transformen en x moles de productos... &iexcl;A la mierda!" Viendo que no llegaba a nada concreto, Astart&eacute; decidi&oacute; utilizar el uranio de una manera m&aacute;s contundente y efectiva: tras romperlo en pedazos de un simple pu&ntilde;etazo, comenz&oacute; a lanz&aacute;rselo por partes a aquellas extra&ntilde;as criaturas. Tal era su fuerza que Astart&eacute; acab&oacute; con ellas sin que Eric sufriera ning&uacute;n da&ntilde;o f&iacute;sico, que no ps&iacute;quico ya que debido a su est&uacute;pido machismo se sent&iacute;a herido por el hecho de haber sido salvado por una mujer. Tras comprobar el alcance de su gesta, Astart&eacute; se crey&oacute; superior a cualquier ser humano y vocifer&oacute;: &iexcl;Cindy Schiffer ha muerto, viva la &Uuml;berm&auml;dden!" Esta actitud prepotente enfad&oacute; a Eric, quien en un alarde de fuerza y autoridad exigi&oacute; a Astart&eacute; que se retractara. Esta se sinti&oacute; intimidada y obedeci&oacute; como un corderito.<p>&nbsp;</p></span><span style="font-size: 14pt; mso-bidi-font-size: 10.0pt">Tras esta est&uacute;pida conversaci&oacute;n-situaci&oacute;n que no les sirvi&oacute; m&aacute;s que para perder el tiempo, Eric y Astart&eacute; emprendieron el camino a ritmo ligero pues no ten&iacute;an un minuto que perder. Tras cuatro meses de larga marcha, mientras com&iacute;an algo durante una de sus escasas paradas, ambos protagonistas se miraron a los ojos intentando buscar respuesta para una pregunta: &iexcl;&iexcl;&iexcl;&iquest;&iquest;&iquest;A d&oacute;nde cojones vamos???!!! El shock que sigui&oacute; a dicha situaci&oacute;n es m&aacute;s que previsible: se estuvieron otros cuatro meses all&iacute; petrificados con cara de tontos. Cuando por fin se recuperaron, les fueron necesarios otros cuatro meses para encontrar la respuesta, pero al final lo consiguieron: &iexcl;&iexcl;Sab&iacute;an lo que quer&iacute;an!! (matar a Tarantizno, por si alg&uacute;n est&uacute;pido no se hab&iacute;a dado cuenta todav&iacute;a).<p>&nbsp;</p></span><span style="font-size: 14pt; mso-bidi-font-size: 10.0pt">Con la autoestima por los suelos tras comprobar que la gente no iba a co&ntilde;a cuando les llamaba "tontos del culo", pero con la moral alta pues cre&iacute;an que saliendo victoriosos de esta situaci&oacute;n pasar&iacute;an a ser algo importante dentro de la jerarqu&iacute;a de la sociedad capital-social-comunista en que viv&iacute;an (o algo por el estilo en lo que se imaginaban), se encaminaron, esta vez s&iacute;, hacia el castillo de Tarantizno.<p>&nbsp;</p></span><span style="font-size: 14pt; mso-bidi-font-size: 10.0pt">Como ten&iacute;an cuatro meses de marcha, pues aprovecharon para hacer cosas que siempre hab&iacute;an querido hacer pero para lo que nunca hab&iacute;an tenido tiempo, como contar el n&uacute;mero de estrellas que hay en el firmamento o calcular la velocidad media en que crece el pelo a lo largo de la &eacute;poca estival, temas realmente apasionantes que preocupan a todo fil&oacute;sofo que se precie.<p>&nbsp;</p></span><span style="font-size: 14pt; mso-bidi-font-size: 10.0pt">Inmersos como iban en sus "pensamientos", no se percataron de unas criaturas que all&iacute; hab&iacute;a. Ellos segu&iacute;an acerc&aacute;ndose sin ser conscientes de nada. De repente, todas aquellas masas se abalanzaron sobre Eric, que sostuvo su espada con fuerza. Astart&eacute; contemplaba la escena horrorizada. Ten&iacute;a que hacer algo. Mir&oacute; a su alrededor. All&iacute; vio... &iexcl;una piedra de uranio! &iexcl;Justo lo que necesitaba! La lucha estaba servida...<p>&nbsp;</p></span>]]></description><pubDate>Sun, 12 Mar 2006 13:16:00 +0000</pubDate></item><item><title>CAP&#xCD;TULO 20: LA MUERTE DE LOS MAGOS NEGROS</title><link>https://lahistoriaparanoica.blogia.com/2006/031215-capitulo-20-la-muerte-de-los-magos-negros.php</link><guid isPermaLink="true">https://lahistoriaparanoica.blogia.com/2006/031215-capitulo-20-la-muerte-de-los-magos-negros.php</guid><description><![CDATA[<span>CAP&Iacute;TULO XX.<br /></span><span><p>&nbsp;</p></span><span>- Bueno, Eric. &iquest;Quieres contarme ya lo que ha pasado? - pregunt&oacute;, ansiosa, Astart&eacute;.<br /></span><span>- Todav&iacute;a no lo s&eacute; exactamente. Espera, que piense...<br /></span><span>- Eric, no lo hagas; recuerda lo que pas&oacute; la &uacute;ltima vez que intentaste pensar, aquel d&iacute;a que quer&iacute;as saber por qu&eacute; caemos hacia abajo. &iexcl;Eric, no pienses!<br /></span><span>Eric, haciendo caso omiso a Astart&eacute;, se puso a pensar. A los pocos segundos yac&iacute;a inmovil en una de las mesas del local de Don Egal, tan pronto como se recompuso empez&oacute; a tartamudear:<br /></span><span>- As... As... tart&eacute;, he... al... al... can... zado...<br /></span><span>- &iquest;Qu&eacute; has alcanzado? - chill&oacute; energeticamente Astart&eacute; - &iquest;A qui&eacute;n has alcanzado?<br /></span><span>- He alcanzado el SUPREMO CONOCIMIENTO DE LA VERDAD - exclam&oacute; Eric triunfante, mientras Astart&eacute; intentaba en vano contener una sonora carcajada - No, espera, en serio, no es una broma. Mira, te lo explicar&eacute; todo: a lo largo de nuestra penosa existencia nos movemos en el espacio, en el tiempo, en lo absoluto, pero no en lo absoluto absoluto sino en lo absoluto relativo, es decir, existimos en uno de los muchos planos de posible realidad, que mientras sea una realidad de la que no se tenga conciencia no ser&aacute; realidad sino realidad alternativa. Lo que mi mente acaba de alcanzar es un conocimiento de varios planos reales simult&aacute;neos con lo que yo soy y no soy, existo y no existo, vivo y no vivo, real o alternativamente, de modo que todo es real, ya sea real real o real alternativo, seg&uacute;n la consciencia de ello, ya te he dicho; consecuencia de ello es que todo se justificable y repochable<span>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; </span>, pues todo es y no es. &iquest;Entiendes?<br /></span><span>- Bueno, eemm..., &iquest;no voy a entender yo? Pues claro, hombre. Pero, &iquest;me quieres explicar entonces qu&eacute; haces aqu&iacute; y c&oacute;mo has llegado?<br /></span><span>- Pues mira, el caso es que..., o sea, que el conocimiento... y la verdad... y la relaci&oacute;n causa-efecto, vamos, que ni puta idea - respondi&oacute; Eric, apurado.<br /></span><span>- Eric, no te lo voy a volver a repetir, as&iacute; que pon atenci&oacute;n: &iexcl;NO VUELVAS A PENSAR!<br /></span><span>- No, espera - interrumpi&oacute; Eric - ya s&eacute;: me he deslizado por una l&iacute;nea que corta perpendicularmente a varios planos de realidad. Lo que no s&eacute; es qu&eacute; o qui&eacute;n ha sido el causante de ello, pro ya me gustar&iacute;a hacerle un par de preguntas.<br /></span><span>- Adelante, pues - dijo una voz. Eric y Astart&eacute; se volvieron y comprobaron que ante ellos se encontraba un ser infernal.<br /></span><span>- &iquest;Qui&eacute;n eres? - pregunt&oacute; Eric.<br /></span><span>- Me llaman Morthadello.<br /></span><span>- &iexcl;Hala!&iexcl;El compa&ntilde;ero de Philemmon y de P. Rea! - dijo Astart&eacute;.<br /></span><span>- Pero si Philemmon est&aacute; muerto... - coment&oacute; Eric.<br /></span><span>- Y P.Rea - a&ntilde;adi&oacute; Mrthadello.<br /></span><span>- &iquest;Y qu&eacute; ha sido de &eacute;l? - preguntaron a un tiempo Eric y su acompa&ntilde;ante.<br /></span><span>- Muri&oacute; de pasi&oacute;n matem&aacute;tica por el universo. Por eso sus presos han sido liberados.<br /></span><span>- Ah..., qu&eacute; mal.<br /></span><span>- Bueno, basta ya. T&uacute;, el de los ojos blancos, preg&uacute;ntame todo lo que quieras y luego muere - dijo refiri&eacute;ndose a Eric.<br /></span><span>- De acuerdo: &iquest;D&oacute;nde est&aacute; Travolti? &iquest;C&oacute;mo se llegaba a su castillo? &iquest;Qu&eacute; hacer? &iquest;A d&oacute;nde ir? &iquest;No es verdad, &aacute;ngel de amor, que en esta apartada orilla m&aacute;s clara la luna brilla y se respira mejor? &iquest;Qu&eacute; es el ser? &iquest;Qu&eacute; es la esencia? &iquest;C&oacute;mo quieres que te quiera si el que quiero que me quiera no me quiere como quiero que me quiera? &iquest;C&oacute;mo te va?<span>&nbsp; </span>- concluy&oacute; Eric.<br /></span><span>- Travolti est&aacute; muerto. Su castillo nunca ha existido, se ocultaba en el t&uacute;nel. Vengarte es lo que tienes que hacer. Al castillo de Tarantizno. No, no es verdad. Lo contrario del no ser. Buena esencia te voy a dar yo. Quiero que me quieras mucho. Bien, gracias. - concluy&oacute; el mago, que hab&iacute;a tomado nota de las preguntas para no perderse - Bueno, ahora te matar&eacute; de la forma m&aacute;s horrible.<br /></span><span>- No creo que tengas poder para ello - provoc&oacute; Eric.<br /></span><span>- Ah, &iquest;no? - Entonces el mago hizo brillar sus ojos, alz&oacute; sus manos, y pronunci&oacute; con voz firme unas palabras incomprensibles en tono apocal&iacute;ptico. Entonces un oscuro astro se interpuso entre ellos y el Sol. Un eclipse total sumi&oacute; al mundo en tinieblas. Las mota&ntilde;as se resquebrajaron. Del fondo de los mares brotaron llamas de fuego helado. Rayos negros cayeron sobre los campos, cuyas flores se transformaron en horribles bestias destructoras. Se comprimi&oacute; el espacio, y la naturaleza entera gimi&oacute; de angustia. Cambi&oacute; la trayectoria de los cometas. Las estrellas chocaron entre s&iacute;, y el movimiento rotatorio de los cuerpos celestes se invirti&oacute;. La bolsa de Madrid experiment&oacute; un baj&oacute;n. El vac&iacute;o se llen&oacute;. Las rectas se hicieron paralelas a sus perpendiculares, y las dimensiones se hicieron negativas. Y cuando todo esto hubo descompuesto el equilibrio del universo, Eric empez&oacute; a preguntarse si se hab&iacute;a equivocado al decir que Morthadello no ten&iacute;a poder.<br /></span><span>- &iquest;Qu&eacute;?&iquest;Te convence? - pregunt&oacute; el mago.<br /></span><span>- No. Todav&iacute;a no me has matado - exclam&oacute; Eric. Sus cabellos se mov&iacute;an por el viento y sus ojos refulg&iacute;an. Era una imagen aterradora la de Eric erguido en el poder. Entonces dej&oacute; ver la vaina de la que extraer&iacute;a inmediatamente ... la Ensangrentada. Ya nada pod&iacute;a detenerle.<br /></span><span>- Oh, impresionante. - dijo el mago, aburrido.- Au revoire, dijo Voltaire - dijo despu&eacute;s. Acto seguido pronunci&oacute; un conjuro y la tierra se cubri&oacute; de tiernas florecillas, mientras que de las monta&ntilde;as brotaban cientos de cabras guiadas por Jeidi y Pedro. El abuelito com&iacute;a pan y queso. Marko encontr&oacute; felizmente a su mam&aacute; y la abraz&oacute;, cubri&eacute;ndola de besos. En la aldea del Ar-C los conejitos, los ositos y los corderitos conviv&iacute;an con el lobo, el &aacute;spid, la serpiente venenosa, el tigre de Vengaya, la hiena feroz, y hasta el Chiquito de la Descalza. El rey le&oacute;n venc&iacute;a a los malos, cenicienta recib&iacute;a contenta a su hada madrina, la sirenita consegu&iacute;a ligarse al pr&iacute;ncipe ese, Vambi jugaba en la nieve con el conejo Bater&iacute;a, G&uuml;ili Fok llegaba a tiempo de cobrar la pasta de la apuesta, Alladino solucionaba con su l&aacute;mpara los problemas de iluminaci&oacute;n de todo el mundo y toda criatura y de toda lengua, raza, pueblo y naci&oacute;n se unieron agarr&aacute;ndose de las manos y cantando c&aacute;nticos de alegr&iacute;a, paz, amor, felicidad, amistad, cordialidad, bienestar, salud, belleza, &uacute;lcera gastroduodenal, congesti&oacute;n nasal y todo eso...<br /></span><span>- &iexcl;&iexcl;&iexcl;&iexcl;Baaastaaaaaaaa!!!! - grit&oacute; Eric desgarr&aacute;ndose la piel de su cara - &iexcl;&iexcl;&iexcl;&iexcl;M&aacute;tame... pero no de esta formaaaaaaa... !!!! - Eric sinti&oacute; c&oacute;mo sus fuerzas se desvanec&iacute;an. Era lindo, se estaba muriendo, de nada serv&iacute;a luchar. Justo cuando iba a darse por vencido el astro que hab&iacute;a provocado el eclipse estall&oacute;, y todos los conjuros desaparecieron instant&aacute;neamente. Eric, en un alarde de fuerza, levant&oacute; el cuello del suelo y vio que los tres magos blancos hab&iacute;an aparecido, destruyendo aquel astro de 9&acute;5 puntas. Entonces se desvaneci&oacute; extenuado.<br /></span><span><p>&nbsp;</p></span><span>- &iexcl;Eric! &iexcl;Vamos Eric! - gritaba Astart&eacute;.<br /></span><span>- &iquest;Qu&eacute; ha pasado?- pregunt&oacute; Eric.<br /></span><span>- Te lo has perdido - Entonces Astart&eacute; cont&oacute; a Eric que hab&iacute;a tenido lugar una gran batalla entre los magos, y que todos ellos sin excepci&oacute;n hab&iacute;an sucumbido.<br /></span><span>- Entonces, la magia ha terminado... - dedujo inteligentemente Eric.<br /></span><span>- S&iacute;... Nunca volver&aacute; a haber magia. Hicimos bien en cerrar la escuela de la aldea.<br /></span><span>- &iquest;Y los &uacute;ltimos alumnos? - sugiri&oacute; Eric.<br /></span><span>- Acaban de morir. Eran los magos blancos.<br /></span><span>- &iexcl;Ah, bueno!<br /></span><span>- Y Travolti tambi&eacute;n, ya o&iacute;ste lo que dijo el mago - a&ntilde;adi&oacute; Astart&eacute; - podemos regresar a Amantis.<br /></span><span>- &iexcl;No! - grit&oacute; Eric.- Mi venganza no se ha cumplido. Ahora s&eacute; a quien tengo que derrotar. &iexcl; A Tarantizno! No volver&eacute; hasta hacerlo, hasta destruir la Era del Tirano, hasta vengar a Apolo de los Amraom. El mundo no ser&aacute; el mismo hasta que yo... - entonces qued&oacute; quieto. Unos extra&ntilde;os matraces humeantes se hallaban delante de sus narices. - &iexcl;Astart&eacute;, al&eacute;jate! &iexcl;La Ensangrentada quiere hacer honor a su nombre! &iexcl;Algo raro pasa! - Astart&eacute; se alej&oacute; unos metros. Una espesa niebla cubri&oacute; todo el paisaje. Al disiparse, Eric se encontr&oacute; rodeado de unas horrendas criaturas. Todo hac&iacute;a presagiar que aquella iba a ser la segunda gran batalla del d&iacute;a.<br /></span><span>De repente, todas aquellas masas se abalanzaron sobre Eric, que sostuvo su espada con fuerza. Astart&eacute; contemplaba la escena horrorizada. Ten&iacute;a que hacer algo. Mir&oacute; a su alrededor. All&iacute; vio... &iexcl;una piedra de uranio! &iexcl;Justo lo que necesitaba! La lucha estaba servida...</span>]]></description><pubDate>Sun, 12 Mar 2006 13:15:00 +0000</pubDate></item></channel></rss>
